Por qué un mueble de taller resuelve lo que un modular de tienda no
En un departamento de dos ambientes, la diferencia entre guardar bien y guardar a medias suele medirse en centímetros. Un placard estándar de 60 cm de profundidad puede tapar la única ventana del cuarto; un vestidor armado sobre medida aprovecha el hueco detrás de la puerta y deja pasar la luz. Por eso trabajamos con placas de melamina, herrajes de cierre suave y perfiles de aluminio elegidos pieza por pieza, y no con un catálogo cerrado que después hay que adaptar a la fuerza.
La otra diferencia está en quién fabrica. En Casa Mayor el plano simple que sale de la visita de medición entra directo al taller, sin intermediarios ni terceros que cambien una medida sobre la marcha. Eso permite ajustar un estante a la altura real del cielorraso, correr una puerta cinco centímetros para que no choque con la cama, o dejar el módulo bajo la ventana sin perder luz natural. Son decisiones chicas que en el uso diario se notan todos los días.
Si querés ver el detalle de cada pieza antes de decidir, el listado de servicios ordena vestidores, escritorios, bibliotecas y módulos de guardado según el ambiente. Y si preferís entender primero cómo trabajamos, el enfoque del estudio explica el paso a paso desde la medición hasta el taller.